¿Bienestarismo o abolicionismo?
Gary Francione, un abogado estadounidense especialista en derechos animales y hoy en día uno de los pensadores más importantes dentro del movimiento animalista, logra resumirnos los principales fundamentos morales del movimiento de los derechos animales: "La posición de los derechos animales mantiene que todos los seres sintientes, humanos o no humanos, tienen un derecho: el derecho básico a no ser tratados como la propiedad de otros".
Nuestro reconocimiento de este único derecho básico significa que debemos abolir, y no meramente regular, todo tipo de explotación animal (abolición de la ganadería, de la experimentación con animales, de los zoológicos, de la caza, de los circos con animales, de los rodeos, de la vestimenta con cuero o pieles, de las carreras de caballos, etc.), es decir, es inadmisible la postura Bienestarista, ya que ésta no hace más que perpetuar la explotación de los animales, debido a que darle unos centímetros más a las gallinas de batería o realizar vivisección con música de Mozart como ambiente, no destruyen el problema esencial: el considerar que los animales son una "propiedad" de los humanos, como en su tiempo fueron así también los negros para los blancos o las mujeres para los hombres (los reformistas (o bienestaristas ) del siglo XIX proponían que era mejor que el propietario golpeara al esclavo cuatro veces a la semana que cinco. Los abolicionistas, por su parte, que todos los seres humanos tenían al menos el derecho a no ser propiedad de otro; sostenían que de cualquier manera estaba mal golpear a los esclavos porque la institución de la esclavitud era en si misma moralmente injustificable y no importaba cuán "humanitaria" se hiciera).
Por otro lado, el bienestarismo es también reprochable porque no ayuda a la liberación de los animales, ya que mucha gente puede comenzar a consumir productos derivados de una industria "humanitaria". Las personas van a justificar comerse un trozo de carne procedente de un animal que fue confinado de por vida a vivir con "más" espacio. Esto, por otro lado, es además sencillamente inviable, ya que para abastecer a una población tan monstruosa como es la humana (más de 6.000 millones) es inexorable la aparición de una industria que, por supuesto, va a velar por sus intereses económicos más que por el "pobre animalito"; una industria bienestarista significa pérdidas para ésta (más espacio, uso de anestésicos, veterinarios, etc.) , lo cual iría en contra de la naturaleza misma de una empresa con fines de lucro.
La búsqueda de políticas bienestaristas no hace más que empeorar el objetivo final: la liberación animal . Si destinásemos todos nuestros recursos y energías a buscar soluciones abolicionistas y no bienestaristas (como lamentablemente lo hace PETA, que retiro su boicot a Mc Donalds después de que el mayor explotador de los animales, los trabajadores y el medio ambiente prometiera dar a las gallinas unos pocos centímetros más de espacio en las jaulas), quizás ya tendríamos un gran trecho ganado en favor de los animales, quizás el número de veganos esparcidos por el mundo seria tal que ya estaríamos muy cerca de estar en posición de exigir la total abolición de la explotación animal.
¿Qué papel juega aquí el Veganismo? Gary Francione responde: "El Veganismo es la cuestión más simple e importante de este movimiento. Es el principio abolicionista implantado en la propia vida de cada uno". Así es, el Veganismo es un sincero y coherente paso hacia la liberación animal .