Cerdos: La industria Porcina
Según estudios de unos investigadores de la Universidad de Edimburgo sobre cerdos comerciales liberados en un espacio cercado seminatural, han comprobado que estos animales poseen modelos consistentes de comportamiento: forman grupos sociales estables, construyen nidos comunales, utilizan áreas sanitarias lo bastante alejadas del nido y son activos, pasando gran parte del día husmeando por la maleza. En el momento en que las cerdas van a parir, dejan el nido común y construyen su propio nido, encontrando un lugar adecuado, abriendo un agujero y forrándolo con hierba y ramas. En ese lugar paren y viven durante aproximadamente unos nueve días, para luego tanto madre como cría se reincorporan al grupo. Cabe recordar que este comportamiento se lleva a cavo en su estado natural y ahora veremos como la granja industrial distorsiona e impide que se desarrollen estos modelos instintivos de comportamiento.
Al igual que las vacas, en las actuales granjas industriales, los cerdos son confinados a espacios muy reducidos en los que no pueden hacer otra cosa mas que comer, dormir, estar de pie o tumbarse y ni siquiera sobre un suelo con paja u otro material ya que esto dificulta el aseo de las pocilgas. Mantenidos en estas precarias condiciones los cerdos no pueden evitar aumentar incontrolablemente de peso. Con respecto a esto se han hecho investigaciones las cuales muestran que los cerdos, como las gallinas, al ser mantenidos en un entorno vacío de elementos distractivos y hacinados, son propensos al vicio , y en vez de desplumarse como las gallinas y practicar canibalismo, los cerdos se dedican a morderse los rabos unos a otros, ocasionando peleas en la pocilga provocando que estos bajen de peso o se maten, lo que es obviamente una gran perdida para los granjeros , por lo cual han tomado medidas muy eficaces para evitar estas peleas: les cortan el rabo a los pocos días de nacidos.
Haciendo referencia al libro "Liberación Animal" en el cual el Departamento de Agricultura de EE.UU. dice lo siguiente con respecto al tema: "cortar el rabo se ha convertido en una práctica común para evitar que los cerdos se lo muerdan cuando están recluidos. Lo deberían hacer todos los productores de cerdos. Corten los rabos a una distancia de ¼ a ½ pulgada del cuerpo con alicates de corte lateral u otro instrumento romo. La acción aplastadora ayuda a frenar la hemorragia. Algunos productores usan un cortador de picos de pollo para el corte del rabo; también este sistema cauteriza la superficie del corte". A esto en el mismo libro se incluye las opiniones de un productor de cerdos con respecto al corte de rabo: "¡Lo odian! ¡Los cerdos simplemente lo odian! Y supongo que probablemente podríamos pasar sin cortarles el rabo si les diéramos más espacio, porque no se vuelven tan locos ni tan malos cuando disponen de él. Con espacio suficiente, son unos animales bastante agradables. Pero no nos podemos permitir ese lujo. Estos edificios cuestan un montón". También habla un importante investigador de animales de granja, llamado D. Fraser, quien sugiere otra posible solución: "Es probable que la causa principal [...] sea que los cerdos están usando actividades típicas de la especie de una forma inusual por no disponer de ningún objeto apropiado. La menor incidencia de mordeduras de rabo en unidades con lecho de paja probablemente se deba, al menos en parte, a los efectos <<recreativos>> de la paja".
Ahora bien, con respecto a las recomendaciones del Departamento de Agricultura norteamericano podemos decir que esas recomendaciones son bastante desgraciadas, y que las opiniones tanto del productor de cerdos como las de D. Fraser, son lo bastante bienestaristas como para rechazarlas de raíz, me explico, no nos interesa que a los animales de las granjas industriales los traten bien, sino que, simplemente no deberían existir las granjas industriales y ya, ningún animal existe para el usufructo del animal humano.
Estos cerdos se crían alcanzando un peso adecuado para la matanza en una unidad de crecimiento y alimentación. A menos que sean destinados para la reproducción, son llevados al matadero entre los cinco y los seis meses de edad pesando aproximadamente 100kg.
Ya una vez en el matadero, los cerdos son "anestesiados" con una fuerte descarga eléctrica. sin embargo, después de algunos minutos vuelven a cobrar el conocimiento. Se les cuelga de una de las patas traseras a una cadena para así ser trasladados a hervidores. Una vez allí, son introducidos en un estanque de agua hirviendo para poder extraerles el pelo; este proceso se realiza con el animal estando vivo. Luego que se le extrae el pelo, se les traslada a otra cámara donde se les perfora la garganta estando muchos aún concientes para que se vallan desangrando lentamente y así la carne llegue "blandita" al plato del comensal.
Pasando a las madres de estos lechones veremos que el trato no es muy diferente y que al igual que sus crías son consideradas como maquinas de producción, básicamente de dinero. Como dijimos anteriormente los lechones son criados en pocilgas o jaulas, las cuales otorgan la ventaja de que los lechones puedan ser destetados con anterioridad a su real edad de destete. Esto significa que la lactancia de la cerda cesara y, por lo tanto, en unos pocos días estará fértil nuevamente, la cual al igual que sus crías esta confinada, por lo general, en establos metálicos individuales de 60cm por 180cm aproximadamente o bien apenas mayores que su propio cuerpo; para una mejor comprensión de esto, imagínese a usted mismo recostado boca abajo en un suelo de hormigón del tamaño de una cama de una plaza y enjaulada, en la cual apenas puede mover su cuerpo, ahora ya tienen una vaga idea de lo que puede significar ser criado en una granja industrial. Continuando en lo que estábamos, la cerda vuelve a ser preñada, de dos formas posibles: a través de un macho semental o bien con técnicas de inseminación artificial, siendo esta última la más frecuente por una cuestión meramente de tiempo. Como resultado tenemos que con un destete prematuro una cerda puede producir un promedio de 2.6 camadas al año, en lugar del máximo de 2.0 que se puede producir si se permite mamar a las crías durante tres meses como harían de modo natural. Y esto no se detiene aquí. Por lo general a los lechones criados en jaula se les permite que sean alimentados por sus madres por lo menos durante su primera semana de nacidos para luego ser recluidos, pero gracias al ingenio del "doctor" J. Frank Hurnik, investigador agrícola canadiense, quien a desarrollado una cerda mecánica, pueden aumentar el tamaño de las camadas gracias a que el destete puede realizarse al mismo momento de nacer y junto con técnicas de super-ovulación, la hembra puede ser mas rápidamente preñada, esperando rendimientos de hasta 45 cerdos al año por hembra. Agradezcámosle al ingenioso "doctorcillo" por su constructivo aporte hacia un mundo más compasivo y ético. Peter Singer se refiere a este tema diciendo: "Hay dos aspectos alarmantes de estos desarrollos. Primero está el efecto sobre los lechones, privados de sus madres y encerrados en jaulas de alambre. En los mamíferos, la temprana separación de madre e hijo causa desazón a ambos. Respecto a las propias jaulas, un ciudadano normal que mantuviera perros en condiciones similares durante todas sus vidas se arriesgaría a que le denunciasen por crueldad. Sin embargo, a un porquero que trate así a un animal de inteligencia comparable es más probable que se le recompense con una concesión fiscal o, en algunos países, con un subsidio directo del Gobierno".
Hay que realizar una salvedad con respecto a la opinión de P. Singer, ya que si bien en esta reseña no lo aclara, él al igual que nosotr@s, no le preocupa el grado de inteligencia de un animal para ser considerados como un igual dentro de nuestra esfera moral, lo que realmente importa es que como todo animal, son seres sintientes, es decir con capacidad de sufrir y sentir placer, y que por otro lado cualquier animal humano o no humano, no son ni deben ser medios para nuestros fines.