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Huevos: La industria de los Huevos

De igual forma que en la industria láctea , la industria de los huevos es la responsable del mayor sufrimiento animal existente en el tema de las granjas industriales. Así es, las gallinas ponedoras son aún más maltratadas que las aves que son criadas exclusivamente para ser comida , ya que los actuales mecanismos industriales , en que la consigna máxima es : "mayor cantidad de huevos en el menor tiempo y al menor costo posible" , hacen prácticamente inviable una industria que vele por el bienestar de los animales.

Por último, si crees que las gallinas ponedoras , como así también las vacas lecheras , no tienen que ser asesinadas para obtener sus productos, te comunicamos que estas en un gran error. La diferencia es que para la carne , los animales mueren antes de obtenerla, en cambio, las gallinas y las vacas mueren después de que las empresas han sacado el máximo nivel de producción de ellas. Obviamente, como el empresario no quiere perder un sólo peso, enviara a los enfermos y maltrechos animales directo al matadero, para ser transformados en unas ricas hamburguesas o en unas deliciosas vienesas.

La vida de una gallina ponedora
La mayoría de los huevos que se consumen, proceden de gallinas criadas en batería : grandes naves con miles de jaulas de alambre apiladas en columnas unas sobre otras, que a menudo pueden llegar a albergar a 50.000 aves. Cinco o seis gallinas viven en cada jaula, en un espacio de 45 x 50 cm. Sus excrementos caen a través de las rejas de las jaulas y se amontonan durante muchos meses en el suelo hasta que son recogidos en una sola operación. La iluminación se regula para convertir los días en ciclos de 17 horas y aumentar así la producción, es decir, las gallinas no tienen nunca contacto directo y natural con los rayos del sol. Las gallinas se encuentran en un brutal estado de hacinamiento y probablemente la única vez que sientan el aire fresco y puedan observar la luz del día, será el momento en que las lleven al matadero. Sus patas y sus dedos quedan deformados y quebrados por estar paradas en pisos de alambre; esta malla de alambre además les arranca las plumas por fricción y les irrita la piel.

Las gallinas de batería siguen conservando sus instintos naturales y sufren por no poder ejercitarlos: aletear, rascar y picotear el suelo, bañarse en la tierra y encaramarse sobre alguna rama. Esta frustración genera en ellas un estrés extremo, el cual lo canalizan con agresiones, picoteos mutuos y hasta canibalismo. Para reducir pérdidas, los granjeros cortan el pico de las aves a tan sólo horas de haber salido del cascarón; esta drástica medida se realiza con un mecanismo especial tipo guillotina con cuchillas calientes. Los picos de las aves se encuentran llenos de terminaciones nerviosas; para ahorrar gastos, este procedimiento se realiza sin ningún tipo de anestesia. Ésta medida genera un dolor terrible a la hora de alimentarse, por lo que muchas gallinas mueren de hambre. Estos cadáveres para lo único que sirven es para elaborar sopa de gallina, embutidos varios, pegamento o comida para animales (recordemos que el empresario sacara el máximo provecho de los animales para ganar unos pesos más).

La producción media de una gallina de batería es de unos 300 huevos/año, es decir, 29 horas de martirio dan la producción de un solo huevo. La dieta de estas aves, se basa en una alimentación masiva antinatural rica en proteínas, con tintes para colorear las yemas de los huevos, y hormonas sintéticas. La utilización de medicamentos veterinarios sin control en las granjas debería ser motivo de preocupación entre el público, pero desgraciadamente, el consumidor no puede tener información acerca de la forma de obtención de sus productos, y de si, en este caso los huevos, están o no están contaminados .

Si bien estas aves podrían vivir normalmente entre 15 y 20 años, ya entre los 18 y 24 meses de edad a lo sumo, sus cuerpos extenuados decaen en la producción de huevos y son enviados al matadero.

Sólo las gallinas hembras ponen huevos. Los polluelos recién nacidos son divididos en machos y hembras por un "sexador de pollos" . Puesto que los machos no tienen valor comercial, se descartan. Cada año millones de pollitos mueren gasificados, o asfixiados en sacos de plástico como vulgar basura, o molidos (aún vivos) para preparar piensos para los animales.

Es común encontrar este tipo de criaderos a un costado de la carretera cuando vas, por ejemplo, camino a las playas del litoral central y te encuentras con unas grandes construcciones de metal de forma cilíndrica con unos inmensos establos en sus cercanías cuidadosamente edificados de tal forma que el viajante no se de cuenta que en su interior se encuentran miles de animales en miserables condiciones.

Al igual que en el caso de las vacas lecheras, existe la ingenua creencia de que al comprar una docena de huevos o los derivados de este (mayonesa, pasteles, galletas, etc.) en el supermercado o en el almacén de la esquina, estoy consumiendo productos que provienen de gallinas felices picoteando maíz en grandes y limpios corrales junto a sus tiernos polluelos, y que el granjero saca cuidadosamente los huevos para no dañar a la gallina. De hecho, incluso la exitosa película "Pollitos en Fuga" ni siquiera se acerca a las reales condiciones en las que se encuentran las actuales gallinas de batería.

Probablemente encuentres en sectores rurales a familias que crían a gallinas para obtener sus huevos no en las condiciones de las granjas industriales. Sin embargo, los pollos machos de las gallinas ponedoras serán sacrificados al nacer, debido a que no presentan ninguna utilidad productiva para esa familia y, por ultimo, a las propias gallinas se les sacrificará cuando dejen de poner huevos "productivamente".

Pero, incluso en el caso en que estas familias no asesinen a los pollitos o no sacrifique a las gallinas una vez que decae su productividad, no puedes dejar de preguntarte si es moralmente correcto utilizar un producto que fue hecho para otros fines. Las gallinas ponen huevos porque esos huevos serán sus futuros hijos o hijas. El actual pensamiento antropocentrista que ronda en la mayoría de las personas, es la raíz de la explotación injustificada hacia los animales y al medio ambiente. Esta postura, muy soberbia por cierto, nos ha llevado a considerar a los animales como meras cosas o meras máquinas que existen únicamente para servirnos , y ha olvidarnos que son seres sintientes y con complejos sistemas nerviosos que los faculta con la misma capacidad de sufrimiento que nosotros, los animales humanos.

En realidad, estos animales jamás habrían sido criados si no hubiese personas que consumen sus productos.

"Las personas que se benefician de la explotación de grandes cantidades de animales no necesitan nuestra aprobación. Necesitan nuestro dinero. El principal apoyo que piden los ganaderos industriales del público es que éste compre los cadáveres de los animales que producen. (.)

Se nos está presentando la oportunidad de hacer algo en lugar de simplemente hablar y desear que lo hagan los políticos". (Peter Singer, en su libro "Liberación Animal")

¡De ti depende!

 

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