Peces: La industria Pesquera
Según la revista "Muy Interesante" (sep.2000) en la actualidad se realizan 100 millones de toneladas de capturas anuales. La FAO indica que esta cifra no puede aumentar, de lo contrario seria insostenible, ya que los recursos naturales marinos están al límite, según esta misma, más de 2/3 de las especies marinas del mundo se encuentran muy cerca de la extinción debido a la explotación comercial marina. Ahora bien, y a modo de reseña, aunque por intuición lógica se sabe pero también se olvida, más de la mitad de los 100 millones de toneladas de captura, lo acaparan 5 grandes "potencias": China, Japón, Federación Rusa, Perú y por si no lo sabía nuestro lugar de residencia: Chile.
Por lo general se cree que el pez, es un animal incapaz de sentir dolor, esto generalmente se teoriza debido a que la mayoría de los peces no pueden vocalizar el dolor, pero no quiere decir que no lo experimentan, de hecho muchos estudios han demostrado que sus órganos sensoriales y sistema nervioso, están bastante desarrollados por lo cual, debido a sus terminaciones nerviosas, son capaces de experimentar dolor.
Como se ejemplificó anteriormente, el gobierno posiblemente multaría a una persona que somete a algún tipo de sufrimiento a un perro o gato, o si lo sacrifica sin tener motivo aparente, pero no dice absolutamente nada con respecto a los millones de animales que se matan y se someten a torturas cada día en las granjas industriales, como es de esperar con respecto a los peces también dice nada, sólo: "consúmalos bien cocidos".
Tras ser arrastrados desde los fondos marinos a la superficie, los peces y otros animales marinos, experimentan una dolorosa descompresión (lo contrario de lo que le pasaría a un humano si fuese sometido al fondo marino, revientan vasos sanguíneos, órganos, etc.) que a menudo fractura sus vejigas natatorias, les hace saltar los ojos y sacar el esófago y estómago por la boca. Al ser clasificados a bordo de los barcos pesqueros, la brutal tripulación los atraviesa con una vara afilada y los arrojan a sus respectivos montones. Luego, garganta y abdomen son rajados mientras muchos están aún vivos. Pero la muerte no ocurre sólo por este sangriento ritual, sino que se incluye el shock, asfixia, presión y aplastamiento por el resto de los animales, o simplemente, congelación. En el caso de las anguilas mueren al ser enterradas vivas en sal o cortadas en trozos.
Altamente tecnificados, los barcos pesqueros de arrastre son enormemente derrochadores, esto no tomando en cuenta a las especies para el consumo. Un 25% del pescado capturado, es decir, 20 millones de toneladas, son considerados "inútiles" y devueltos a la mar, muertos o mal trechos, esto ocurre ya que son especies no comerciales o de reducido tamaño, este devastador proceso es llamado descarte pesquero. Mas aún, alrededor de 3000 millones de peces mueren cada año por ser considerados "inútiles", incluyendo otras especies, como tortugas, delfines, aves, focas, lobos marinos, etc. Y ¿cómo pueden llegar a tanto?, fácil. Los métodos devastadores de captura lo explican: barcos dotados con redes de arrastre cuya boca, del tamaño de 8 campos de fútbol, tienen la capacidad de engullir hasta 16 aviones boing 747 , mas otras redes que en conjunto abarcan una superficie marina de 32 mil km², donde mortalmente son atrapados millones de especies tanto deseadas como no deseadas. Otro método de captura, es la utilización de explosivos para una selección fácil de los animales con un valor comercial, dinamitando arrecifes (refugios naturales de los animales) implementando cianuro para aturdirlos, etc. Según la revista "Science" , aproximadamente 80 mil delfines y miles de otras especies marinas quedan atrapadas en las redes de pesca de todo el mundo. Casi la totalidad muere.
*Además, como en cualquier otro sector de la granja industrial, la industria pesquera causa grandes daños medioambientales, (este tema será visto en profundidad en el segmento "Medio Ambiente y Hambre").*
Pero no sólo existen estos métodos para la obtención de peces, porque ha nacido la acuicultura (cría de peces en un entorno controlado), la cual se ha convertido en una industria multimillonaria debido a que alrededor de la mitad del salmón, el 40% de los moluscos y el 65% del pescado de agua dulce, consumidos en la actualidad pasan la mayor parte de sus vidas en piscifactorías encerrados. Las piscifactorías son el ídem de las granjas industriales. Aislados de su entorno natural, los peces criados en cautiverio, crecen encerrados en tanques de acero dentro de edificios, para luego ser trasladados a enormes jaulas flotantes en el mar. Al igual que en el resto de los animales de crianza intensiva, casi todos los aspectos de su entorno son controlados. Maquinas controlan alimentación, iluminación y crecimiento. Medicamentos, hormonas e ingeniería genética, son utilizadas para acelerar el crecimiento y alterar su comportamiento reproductivo.
Gracias a la ingeniería genética, se ha conseguido crear salmones que crecen hasta 10 veces más rápido que las especies en un entorno natural. Como de costumbre, se desconocen los riesgos implicados en esta alteración genética, y las consecuencias para los consumidores, o para el resto de la fauna marina salvaje en caso de una eventual fuga de un individuo.
La rentabilidad de las piscifactorías se basa en que deben criar enormes cantidades de peces en un confinamiento intensivo. La superpoblación les provoca heridas en el hocico y aletas, situándolos bajo un estrés anormal, conduciéndolos a brotes de enfermedades. Las cuales son combatidas por los criadores, bombardeándolos con antibióticos y otras sustancias químicas para así poder controlar parásitos, infecciones de la piel y de las agallas, y otras tantas enfermedades comunes del pez cautivo.
Como ya hemos mencionado con anterioridad, la industria distorsiona e impide los hábitos e instintos naturales de los animales. En el caso del salmón en estado salvaje, su migración de aguas dulces a aguas saladas es un proceso gradual, pero en las piscifactorías, el paso es tan brusco que provoca traumas en los peces llegando a morir alrededor de un 50%, y otros con secuelas de frustración y estrés, demostrándolo con continuos saltos. Finalmente, el momento del sacrificio es generador de nuevos traumas, debido a que los peces se les priva del alimento días o incluso semanas antes del sacrificio, para así reducir la contaminación por residuos de las aguas durante el transporte. Gran parte de los peces son sacrificados sin ser aturdidos o anestesiados, para como ya se sabe, abaratar costos. El sacrificio es el siguiente: los arcos de sus agallas son seccionados y se les deja desangrarse hasta morir, agitándose violentamente y mostrando otros signos de dolor. Otros simplemente se les saca del agua para que se asfixien lentamente.