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¿Puede justificarse el consumo de carnes ya que es una tradición procedente de hace miles de años?

Pregunta realizada por Carlos Gonzáles, 43 años
Rancagua, Chile

Cuando ya no se puede decir nada respecto al indiscutible hecho de que los animales de ganadería son al igual que cualquier otro animal, tanto humano como no humano, seres sensibles y con la misma capacidad de sufrimiento que nosotros; cuando ya no se puede decir nada respecto a las claras condiciones de explotación, sometimiento y maltrato en las Granjas Industriales; y por último, cuando ya no se puede decir nada frente a los contundentes estudios científicos que avalan una dieta basada en vegetales; es entonces cuando suele aparecer este argumento para justificar de alguna forma el hábito de consumir animales. Vamos a responder esta pregunta apuntando al aspecto que más nos interesa reforzar y construir: el ético. Por tanto, esta respuesta es para abrir la conciencia y generar una mirada crítica hacia los conservadurismos tradicionalistas que siguen esclavizando a los demás animales y el medio ambiente.

Muchas veces se defiende una conducta aduciendo que tal conducta es propia de una cultura, de una tradición, y que por tanto no podemos modificarla ni cuestionarla. Pues bien, los antiguos griegos consideraban a la mujer sólo como una máquina para reproducirse y criar niños, como un proyecto de hombre no consumado, donde incluso, Aristóteles llego a decir que era un hombre incompleto el cual llevaba una herida aún sangrante. Si siguiésemos esa misma lógica de respetar “algo” por que ese “algo” es una tradición, entonces deberíamos seguir considerando a las mujeres de hoy en día como tales; pues bien, ahora nosotros(as) les preguntamos a esas personas que defienden sus conductas o acciones con ese argumento: ¿les parece que sigamos considerando a las mujeres de esta forma sólo por el hecho de que fueron consideradas así por tradiciones y culturas pasadas?… La respuesta queda a su conciencia.

Si para el 18 de Septiembre “debemos” comernos un “choripan”, disfrutar de un “buen asado”, ir a un circo con animales, ir a las carreras de caballos o ir al rodeo sólo por el hecho de que es una “tradición” que ha sido difundida y promovida por muchos siglos, pues entonces nos estamos quedando estancados en el pasado sin la posibilidad de ejercer nuestra libertad de cuestionar y replantear todas nuestras acciones. Si sustentar estas “tradiciones dieciocheras” implica destrucción casi irreversible de nuestro entorno eco-sistémico, hambre en las naciones más pobres del planeta y usufructo cruel e innecesario de un ser completamente sintiente, entonces tales tradiciones deben ser abolidas para siempre, y seremos capaces como humanidad de crear nuevas tradiciones que no signifiquen explotación ni sufrimiento.

Cuestiona, critica, transforma, actúa. ¿En qué puede afectar a nuestros antepasados el hecho de que creamos que el especismo no puede ni debe seguir siendo sustentado y promovido? Plantear que debemos comportarnos de tal o cual forma debido a que es parte de la “naturaleza humana”, o porque Dios así lo dijo, o por honor a nuestras tradiciones, es no asumir la responsabilidad de nuestros actos, casi como cobardes incapaces de elegir. Es tú decisión si haces esto a aquello. Si siguiéramos con la lógica de respetar las “tradiciones”, entonces en Roma se seguiría con la costumbre de llevar a gente a un espectáculo donde personas debían matarse entre si para entretener al emperador y al pueblo; de seguir con esa lógica, nada debería cambiar, y por tanto, vivir en un quietismo perpetuo. Ya basta de pensar que las tradiciones son inamovibles e inquebrantables, sino, la noción de evolución como un cambio profundo en nuestra cultura para el bien del planeta y la humanidad la estamos tirando a la basura.

Si está demostrado científicamente que una alimentación basada solo en vegetales es completamente saludable para nuestro organismo, será porque la naturaleza misma nos esta diciendo que no necesitamos asesinar animales para vivir. Es cierto que existen especies que deben cazar y matar para comer, pero no son todas las especies, y por tanto ese hecho no justifica una dieta omnívora. Podemos elegir una dieta vegetariana y nada lo impide, salvo los intereses económicos que lucran con la ganadería y tu poca voluntad (si eres omnívoro) de hacer un cambio en el menú.

Creemos que hacer de los animales una propiedad debe cambiar, que no existen motivos para continuar con este sometimiento despiadado, podemos llevar perfectamente una vida sin la necesidad de hacer usufructo de ellos, está en nuestras manos y no en la de los políticos abolir la esclavitud de las millones de victimas.

En efecto, ha sido la historia, la tradición, la que con sus hechos nos hizo darnos cuenta de que algo anda mal. Creemos con todo nuestro corazón y conciencia que las cosas andan mal con algunas tradiciones, ya que sino fuese así, los animales encerrados en las jaulas de los circos no golpearían sus cabezas contra los barrotes y no gemirían en las noches tratando de entender por qué fueron arrancados de sus hábitats, los terneros de los rodeos no se quejarían de dolor cada vez que son estrellados contra esos muros rodeados de gente, los animales de ganadería no gritarían cuando son desangrados estando concientes en los mataderos de tu país.

Por último, no estamos criticando aferrados a un cuento de fantasía o idílicas utopías, criticamos aferrados a los hechos concretos. Si en Inglaterra lograron prohibir la “tradicional” caza de zorros, ¿Por qué no vamos a poder terminar con los rodeos, los circos con animales o la ganadería? Ya no solo criticamos, sino que ahora somos toda una generación dispuesta a cambiar el futuro de nuestra cultura, dispuesta a construir un nuevo mundo, y lo hacemos en nuestras acciones más cotidianas (como alimentarnos)… somos toda una generación luchando por la liberación de los demás animales.

Nuestra especie puede llegar a ser cruel y destructiva, pero también puede llegar ha ser solidaria y altruista, podemos construir una ética distinta para las próximas generaciones, tenemos las herramientas y la libertad de hacerlo… ¿qué esperas para comenzar?

 

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